Historia

Desde el punto de vista histórico, el pueblo actual tuvo su fundación en la época medieval, es decir, en la época de Al-Andalus. En la etapa del reino nazarí de Granada, Arenas era una alquería del distrito o ta’a de Bentomiz, fortaleza que actualmente se encuentra dentro del término municipal de Arenas. Este distrito fue conocido por la riqueza de productos agrícolas como la seda y las uvas-pasa.

En abril de 1487 se produjo la conquista cristiana de toda la comarca de la Axarquía, ocupándose la fortaleza de Bentomiz junto con todos los pueblos de su distrito, incluídos Arenas, Daimalos y Çuheyla, antigua localidad que se encontraba cerca de Bentomiz y que se despobló tras la revuelta morisca.

En el siglo XVI la zona se vio sacudida por la revuelta de la población morisca. Tras la derrota de éstos, la población arenusca fue expulsada casi en su totalidad y fue conducida fundamentalmente a la localidad de Segura de León (Badajoz), repoblándose Arenas con familias que vinieron de otros puntos de la Península, fundamentalmente de dos pueblos de Jaén: Santiago de Calatrava  y La Higuera de Calatrava.

Todos los detalles de esta repoblación figuran en el Libro de Apeo y Repartimiento de Arenas que se encuentra en el Archivo de la Real Chancillería de Granada. El Ayuntamiento de Arenas cuenta con una copia de este libro.A partir de este momento se desarrolló la cultura cristiana en el municipio, dedicándose sus habitantes fundamentalmente a las tareas agrícolas, ocupación que marcó la vida de la localidad hasta nuestros días.

Se tiene constancia de los primeros datos de este municipio en la etapa de dominación musulmana en base a la disposición y trazado de calles y edificios. Al principio se denominó Arenas del Rey porque, según tradición local, en él estuvo alojado el Rey Fernando el Católico con sus continuos y capitanes, cuando en 1487 vino al frente del ejército para el sitio y conquista de la ciudad de Vélez. Existen sin embargo, noticias más antiguas del castillo que se encuentra muy próximo a Arenas, sobre un cerro que domina todos los pueblos de la zona y parte de la costa, denominado Bentomiz.

Esta fortaleza fue en un principio poblado ibérico, sobre el que fenicios y griegos establecieron factorías, pasando posteriormente a poder de los cartagineses y, tras las guerras púnicas, a los romanos. Es muy probable que de esta última dominación daten los baños de los que aún existen restos como es la ranura abierta en la roca por la acción del agua a su entrada en las piscinas.

La fortaleza fue reedificada por los árabes, conocedores de la importancia que para ellos podía tener como lazo de unión, sobre todo durante el último período de su dominación, entre el reino nazarita y el Norte de Africa. Antes incluso de la conquista de Vélez por los Reyes Católicos, los musulmanes de Bentomiz enviaron al real del rey Fernando, unos comisionados para pactar con él la rendición del castillo. Llegados a un acuerdo, el monarca les confió su custodia y defensa para que lo mantuvieran en su nombre. Mudéjares ya, conservaron su mezquita, su religión y sus costumbres, además de seguir siendo juzgados por sus propios cadíes.

Se mantuvieron pacíficos durante la rebelión de 1500, no así en la de 1569, cuando Felipe II ordenó abolir las prerrogativas que los moriscos tenían sobre costumbres e idioma. Desde entonces Bentomiz fue el foco de mayor rebeldía y protesta, prestando obediencia a Muley Mohamed Aben Humeya. Tras ser rendida la fortaleza, fue reconstruida y sirvió para defender la costa y la sierra de los corsarios.